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Historia Hotel Surazo en Matanzas

En este lugar de principios del 1900 estuvieron las antiguas oficinas portuarias que administraban el muelle, cuyos vestigios aún se pueden ver en la playa, por el cual se sacaba trigo y carne proveniente de las zonas de Colchahua y Litueche. La empresa portuaria se opacó con la aparición de San Antonio como el gran puerto. Por esta razón el lugar fue donado y posteriormente pasó a ser una casa de retiro y veraneo de la congregación Franciscana.

El edificio de 2 pisos colapsó para el terremoto de 1985 y sólo quedó en el lugar la capilla que fué reconstruida con el aporte de la familia Cardone y el apoyo de todos los Matanzinos.

Hoy, la capilla ha sido remodelada y ampliada por Hotelera Surazo con el fin de conservar el espíritu fundacional del lugar y los ya centenarios árboles ciprés, elementos claves del hotel, son vestigios de una época donde este pueblo se formó frente al mar.[:en]In the beginning of the 1900´s this lot housed the administrative buildings for the old dock, whose remnants can still be seen on the beach, where workers transported the beef and wheat products from the nearby cities of Colchaua and Litueche. The small port was then overshadowed by San Antonio, which came to be one of the largest ports in Chile. With the closing of the old dock, the old buildings were donated and then turned into a summerhouse and a retirement complex of the Franciscan congregation.

The two story building collapsed in the 1985 earthquake and the only building that survived was the chapel which was reconstructed by the Cardone family and the townspeople of Matanzas.

Today, the chapel has been remodeled and redeveloped by the Surazo Hotel with the aim of conserving the spirit of the land and it´s hundreds of Cypress trees, which are critical elements of the hotel and remnants of the era of the foundation of this seaside town.[:]